Aspectos éticos en el crowdsourcing creativo – parte 2 (Final Round)

(… continua y concluye el post “Aspectos éticos en el crowdsourcing – parte 1 (Final Round)“)

3. Cuando se juntan las dos situaciones anteriores: además de que la recompensa no es justa, no todos la reciben

Un caso donde se da estas dos situaciones de manera conjunta, según algunos diseñadores y autores, es en muchos de los retos planteados en las plataformas de crowdsourcing creativo. Podéis leer un post anterior para haceros una pequeña idea del conflicto que existe actualmente entre los diseñadores y este tipo de plataformas.

En algunas de las plataformas que he consultado los precios para diseñar un logo, por ejemplo, varían desde los 200-300 € (la mayoría) hasta los 1.200€ (apenas un par). Con respecto al número de participantes, cuanto mayor es la recompensa, mayor es el número de participantes (500 por ejemplo para un logo), y más trabajo se desecha.

Esta situación provoca que algunos usuarios reutilicen los logos: si su logo se descarta en un reto, lo modifican ligeramente para poder presentarlo a otro.

Sin embargo, es importante destacar que en otra plataforma de tipo crowdContest como es InnoCentive, este problema no se da (o por lo menos la comunidad de científicos no se ha levantado en armas como han hecho muchos diseñadores). Entiendo que una de las razones principales es que las recompensas son de por ejempo 2.000$, 10.000$, 20.000$ o incluso 160.000$. Aunque también es cierto que la tarea a realizar es más compleja (sin desmerecer la dificultad de realizar un logo/video/diseño web que se ajuste a lo que un cliente pide… a veces todo un misterio).

4. Cuando el objetivo fundamental no es innovar, sino ahorrar costes a cualquier precio

Citando a Wexler (2011)

los que promueven las iniciativas de crowdsourcing muchas veces buscan distanciarse de los expertos y profesionales, muchas veces debido al coste que suponen

Como argumenta Wexler, el problema no está en tratar de alejarse de los expertos en favor de la multitud, buscando innovar, sino en que las empresas usan la multitud de una manera estratégica para distanciarse de aquellos profesionales que buscan beneficiarse económicamente de ellas. En este caso, la multitud se convierte en una simple herramienta a ser utilizada, cuando es mucho más.

Es cierto que el crowdsourcing es una manera que tienen las empresas de ahorrar costes, pero para ser justos, debería existir un equilibrio entre el ahorro producido y la ganancia del trabajador que realiza la tarea.

Conclusión final

Es cierto que el uso crowdsourcing creativo implica una serie de problemas o dificultades. Negarlo es absurdo.

Desde mi punto de vista, dentro de esta situación tiene un papel muy importante el crowdsourcer. Es él el que establece las recompensas, que vienen a ser un reflejo del valor que da al trabajo solicitado. Es normal que quiera ahorrar costes, pero también debe ser justo con la recompensa.

Al fin y al cabo, parte del problema se basa en cómo se entiende el crowdsourcing: si como una forma de usar a la gente o como una forma de beneficiarse mutuamente del conocimiento y las capacidades de los demás.

Con respecto a la cantidad de trabajo desechado, esta es una condición inevitable en este tipo de plataformas. Las plataformas de crowdsourcing creativo se clasifican dentro de las iniciativas de crowdsourcing de tipo crowdContest (contest=concurso, competición). Como cualquier concurso siempre hay un ganador, lo que implica que el resto pierde.

Aunque es cierto que es una realidad que se da en otras áreas, como los concursos públicos (de arquitectura por poner un ejemplo), también es cierto que estos concursos no piden un trabajo terminado, y las plataformas de crowdsourcing creativo sí.

Referencia:

  • Wexler, M. N. (2011) “Reconfiguring the sociology of the crowd: exploring crowdsourcing”, International Journal of Sociology and Social Policy, Vol. 31 Iss: 1/2, pp.6 – 20

2 thoughts on “Aspectos éticos en el crowdsourcing creativo – parte 2 (Final Round)

  1. Es importante la visión de Wexler y el análisis de Estellés respecto al aspecto ético de la competencia, que aunque sucede en otras fórmulas y con otros profesionales de similares características no por ello valida su actuación. Es decir los denominados profesionales liberales de las "artes" respecto al estilo concursal en este caso: pierden siempre. La ética señala que cada participante sea ganador o no, reciba una remuneración acorde, por el hecho de participar con su trabajo. La metodología nace de una situación oportunista dentro del marco de la libre competencia, pero es aprovechada de manera indigna en internet, porque la libre competencia debe ser interpretada como oportunidad para todos, tanto para quien realiza el encargo como para quienes aplican. Si en este caso solo es el beneficio parcialmente manipulado estamos ante una estafa al mismo principio de equidad de la oportunidad para todos los que producen.
    La contraprestación de un servicio exige según las reglas del buen criterio y comercio: el pago, es decir el pago por el trabajo es justo y el precio está es la regla, no puede alterarse porque por lo tanto estaríamos en presencia de una práctica delictiva que sencillamente significa "estafa", porque aunque corderos al matadero van los participantes todavía es mas retorcida la decisión y quienes peor quedan fuera sin recibir lo merecido en parte al tiempo dedicado por su trabajo.
    Los criterios legales ante esta situación se encuentran en un resquicio no proclamado y no escrito, no existe ley que persiga el beneficio impropio de uno sobre el sacrificio de muchos a promesa de una situación azarosa, cuando una parte decide que solo uno será remunerado por su servicio y del trabajo de los demás disponer sin derechos de propiedad. Nadie que participe puede saber cuales son las reglas reales, que caprichosamente puede interponer quien hace el encargo respecto al participante, que tiene en la elección libre sin obligación de pago sobre quienes ofrecen el servicio "medianamente terminado, como idea final aceptada".
    El servicio no puede considerarse nunca una mercancía, porque no es un objeto material que como un producto pueda ofrecerse a otro cliente, almacenarse o distribuirse si no es vendido a un comprador. El servicio tiene características de encargo específico, trabajo encomendado, función determinada bajo contrato y este sistema altera como decíamos las reglas del comercio y el trabajo. Extrapolemos este ejemplo a otras profesiones igualmente liberales como la abogacía, la medicina o la ingeniería civil y lógicamente encontraremos voces que modifiquen las leyes para que el "crowsourcing" sea considerada una actividad ilícita sin más. Está claro que quienes lo promueven podrán apelar a decir que nadie está obligado a participar si no quiere, pero esto termina siendo una falacia si la situación del mercado empieza en esta dirección a ser la nueva modalidad del trabajo en la sociedad. Detrás quedan los estudios universitarios, masters y cursos y años de praxis profesional de quienes la situación los obliga a tomar este camino de subsistencia, volcando la disciplina a una profesión cada vez menos valorada que sin embargo cada vez más es aprovechada para la economía como recurso, solamente aplíquese este concepto a una compañía como Apple que ha multiplicado por mil en pocos años su facturación en el mundo por utilizar el diseño como principal intangible de valor a los productos que vende.

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