Cuando la multitud no es tan inteligente (parte 1): la investigación del atentado de la Maratón de Boston

El agente especial del FBI DesLauriers, al mando del caso, en una rueda de prensa

Seguro que cualquier que lea este post, recordará con tristeza y consternación el atentado de la maratón de Boston: dos bombas explotaron el 15 de abril de 2013 en la línea de meta de la conocida maratón (es parte de the World Marathon Majors) causando 3 muertos y más de 150 heridos.

Tras el atentado, el FBI y las autoridades locales comenzaron la correspondiente investigación. Tras tres días de intenso trabajo, el 18 de abril, el FBI publicó en una conferencia de prensa las fotos de dos sospechosos obtenidas de cámaras de vigilancia. El agente al mando, Richard DesLauriers dijo literalmente: “Alguien ahí fuera conoce a estas personas”.

Lo que ocurrió a continuación es que el agente DesLauriers inició un proceso de crowdsourcing que nos demuestra lo bien y lo mal que este puede funcionar.

Cuando el crowdsourcing funciona…

Para poder identificar mejor a los sospechosos, el FBI utilizó el crowdsourcing para obtener imágenes y vídeos sobre lo que allí sucedió, técnica que ya ha utilizado en otras ocasiones (i.e. para el análisis de códigos escritos).

El agente DesLauriers del FBI solicitó la participación ciudadana y de los medios de comunicación para poder capturar a los dos sospechosos, invitando a la gente a enviar cualquier foto, video o material obtenido durante el atentado y que pudiera ayudar en la localización e identificación de los dos terroristas. En cuanto a la identificación, el agente al mando insistió en que solo se debían utilizar con este fin las fotos facilitadas de manera oficial.

El éxito fue rotundo. Miles de imágenes y vídeos fueron enviados al FBI, que incluso habilitó un formulario online para facilitar el envío. En este caso el crowdsourcing cumplió su cometido, facilitando a las autoridades la visión del atentado desde puntos de vista mejores que los que da una cámara de vigilancia, y permitiendo la correcta identificación de los terroristas.

Cuando el crowdsourcing no funciona…

El joven Salah junto con un amigo, identificados erroneamente como los terroristas

De forma paralela a la investigación policial, y a pesar de la petición del agente DesLauriers de que solo se utilizasen las fotos oficiales para proceder a la identificación de los sospechosos, comenzó un proceso paralelo que se acabó conviertiendo en una caza de brujas digital.

Muchos usuarios comenzaron a subir sus propias fotografías a Internet, principalmente a las plataformas 4Chan y Reddit, y comenzaron a analizarlas y comentarlas tratando de identificar por su cuenta personas que se parecieran a los de las fotos facilitadas por el FBI.

De esta manera identificaron como sospechosos a personas que nada tenían que ver con el atentado pero que igual tenían algún rasgo, vestimenta o mochila similar a la utilizada por alguno de los terroristas.

Tal fue el caso de un joven estudiante llamado Salah Barhoun, de tan solo 17 años. Este chico comenzó a recibir mensajes en Facebook en los que le preguntaban que por qué había cometido el atentado (entre otras lindezas que seguro le dedicaron). El caso es que Salah encontró en una de estas webs una foto suya en la que se afirmaba que estaba relacionado con los atentados. Rápidamente tuvo que ir a la policia para limpiar su nombre.

Lo peor fue que algunos medios de comunicación, como el New York Post, se hicieron eco de estas fotos e incluso las publicaron en portada. Es fácil imaginarse las consecuencias para Salah Barhoun.

Video (en inglés) donde se entrevista a Salah Barhoun, el adolescente acusado falsamente

 

Continua en el próximo post…

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