El crowdfunding sigue evolucionando

Bienvenido al sector inmobiliario

Aunque el crowdsourcing tiene un gran potencial en distintos ámbitos (por ejemplo: la generación de ideas, la participación ciudadana, el marketing, etc.), lo cierto es que la versión del mismo relacionada con la financiación, el crowdfunding, es la que más usuarios e importancia está adquiriendo desde hace ya unos años.

Existen distintos factores que estimulan este uso.

Por un lado está la relación con los bancos. Obtener financiación por parte de un banco para un proyecto que, por decirlo de alguna manera, puede ser difícil de imaginar funcionando es bastante complicado. Utilizando el crowdfunding, lo que importa es que encuentres a las personas suficientes para participar en ese proyecto, sea el que sea. Este es uno de lo punto más importantes: en Internet, en muchas ocasiones, puedes encontrar gente para todo. El problema, es ese: encontrarlos.

Por otro lado, el riesgo es menor (lo que no quiere decir que no exista). Si se consigue un préstamo por parte de un banco, se crea una deuda con el banco que seguirá vigente tenga éxito el proyecto o no lo tenga, encuentres clientes o no los encuentres. En el caso del crowdfunding, el proyecto no sale si no tienes a gente dispuesto a participar en el mismo, de tal manera que el proyecto resultante, si está bien planteado y gestionado, sale para atender a unos clientes concretos que han adelantado el dinero.

Un factor muy importante, dejando de la lado los bancos y otros factores como la mejora del producto por la relación con los futuros clientes, etc. es que el crowdfunding es aplicable en prácticamente cualquier ámbito: el científico, el audiovisual, el musical, el empresarial, etc. Por esta misma razón, la generalización del crowdfunding está siendo tan grande: cualquier persona en cualquier ámbito puede recurrir a la multitud de Internet para conseguir financiación.

Un nuevo sector para el crowdfunding: el sector inmobiliario

Un sector que empieza ahora a despegar aquí en España, si bien en USA lleva varios años creciendo, es el inmobiliario (Real Estate crowdfunding en inglés): en este caso lo que se financia es la compra de un inmueble para posteriormente obtener beneficios derivados del mismo.

En U.S.A. se pueden encontrar plataformas como CrowdStreet o FundRise. En lo que ha España corresponde, destaca la plataforma Housers que, según su página web, ha conseguido más de 12 millones de euros a través de más de 26.000 personas. En esta plataforma, cualquier persona puede, a partir de 50€, invertir en un inmueble. Los beneficios que se obtienen de esta inversión pueden ser, bien a través del alquiler del inmueble y/o a través de la venta del mismo.

En este sentido, para cumplir con la normativa española en lo que al crowdfunding respecta, un usuario puede ser un inversor “No acreditado” (pudiendo invertir un máximo de 3000€ por proyecto y 10.000€ anuales en total) o un inversor acreditado en cuyo caso no existe un límite, aunque sí que hay unos requisitos mucho más exigentes (que vienen a la hora de obtener esa acreditación).

Es importante resaltar que, como en cualquier tipo de inversión, siempre existen riesgos. En este caso, los riesgos son los relacionados con los cambios en el mercado inmobiliario y con la revaloración de los inmuebles. Y además, nunca hay que olvidar que, sobre los beneficios obtenidos, Hacienda se lleva su parte correspondiente.

De esta manera, el crowdfunding sigue evoluacionando llegando a sectores que hace unos años eran inimaginables.

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